Se despertó, pero tardó unos segundos en lograr que sus ojos enfocaran. Al principio sólo podía ver ante sí un velo blanco y brumoso que brillaba con intensidad. Seguramente había mucha luz. Le dolía la cabeza, y no tenía ni idea de cuánto tiempo habría pasado inconsciente. Al fin, su mirada se aclaró.
No estaba sentado en su coche, como habría esperado.
Estaba tumbado en lo que parecía ser un perfecto jardín de césped, el césped más verde que había visto jamás, cuidadosamente adornado con árboles de diversas especies, ramajes y alturas. Había también un pequeño lago de aguas cristalinas y mansas y, junto a la orilla, vio sentada a una mujer. Tenía los pies metidos en el agua, y chapoteaba con una cadencia pesada y suave.
“¡Oye!”, gritó el hombre. “¡Eh! ¡Por favor!”
La mujer se giró hacia él, se puso en pie con cierta indolencia y se le acercó muy despacio. No le miraba con curiosidad. Si acaso, con cierta tristeza.
“¿Qué quieres?”, preguntó ella cuando estuvo frente a él.
“No… No sé cómo he llegado aquí. Iba conduciendo y… Algo pasó. No sé muy bien el qué. No lo recuerdo.”
“Sí. Supongo que te pasó algo, sí.”
“¿Dónde estamos?”
“Mira a tu espalda.”
El hombre se volvió y se quedó boquiabierto. Aquel jardín tan perfecto se acababa tres o cuatro metros más allá de donde estaba sentado, bruscamente interrumpido por una gigantesca cristalera. Se trataba de una pared de vidrio grueso y oscuro, casi opaco, pero, aún así, el hombre podía distinguir formas al otro lado. Formas que se movían. Parecían criaturas de aspecto simiesco, tal vez algún tipo de mono. Caminaban erguidos, de eso no cabía duda, y sus cuerpos eran flacos y algo desgarbados. No podía verlos con claridad a causa del cristal, pero parecían tener unos ojos enormes y negros que ocupaban casi la mitad de sus cabezas. Corrían de un lado a otro detrás de la cristalera y, ocasionalmente, se detenían y pegaban sus difusos rostros al vidrio.
“¿Qué es esto?”, preguntó el hombre. “¿Dónde estamos?”
“En un zoo.”
“Por dios… ¿Y qué son esas criaturas que tienen aquí?”
“No, no, esos son los visitantes”, dijo la mujer con su voz cansina. “Las criaturas somos nosotros. ¿No ves cómo nos miran? Sobre todo a ti. Bueno”, añadió con cierto desprecio, “eso es sólo porque eres el nuevo.”
FIN


Mayo 19, 2007 a las 12:07 am |
Simplemente genial. Ese cristal que solo muestra el otro lado a medias me da escalofríos.
Me voy a dormir con la nuca erizada.
Mayo 19, 2007 a las 12:34 am |
Ufffffffffff qué sensación tan… desconcertante… tengo los pelillos de punta…
Mayo 19, 2007 a las 2:09 am |
como le dije a unos amigos una vez que me invitaron a ir al zoologico: “si me quieren ver que vengan ellos a casa y paguen la entrada”
sevemos
Mayo 19, 2007 a las 8:03 am |
A veces las referencias nos engañan y estar al otro lado es como no estar en ningún sitio. Yo no alcanzo a saber si estoy dentro o fuera del mundo, pero tampoco me mata averiguarlo.
Mayo 19, 2007 a las 10:10 am |
Y en ese zoo, ¿hay “nominaciones”?
Mayo 19, 2007 a las 3:20 pm |
Cari, y los hombres de este zoo tienen así todo el culo “pelao”? A mi si me llevan pa un zoo que sea uno todo mono y de diseño, zen y con hilomusical, sino no voy…!
jaja Poio, tan feo eres que hay que pagar pa verte?
Beziños.
Mayo 19, 2007 a las 5:27 pm |
jo. que mal royete. nosotras de pequenyas a beces pensavamos que eramos las celulas de hun animal i que no lo saviamos. que bibiamos dentro de un perro jigante o algo asin. pero nos dava ansiedad i teniamos que ir corriendo a por el vocadiyo de nociya.
Mayo 19, 2007 a las 6:33 pm |
Jajajaajajaj, ruvis, yo a veces me planteaba lo miiiiismo!!!!
Mayo 19, 2007 a las 6:34 pm |
- Uy que lindos, qué ojo para los negocios, le buscan novia y todo.
- Como Dios a Adán. Zoo-Paradyse. Pero no era rentable porque Dios sólo son tres.
Mayo 20, 2007 a las 4:20 pm |
¡¡¡Por fin!!!!
¡¡¡ALABADO SEA MANITUUU!!!!
Gracias sire
Un placer verle de vuelta
Mayo 20, 2007 a las 5:06 pm |
RUVIS
¿Estais seguras de no ser sujetos de un experimento?
Yo a veces lo creo.
Mayo 20, 2007 a las 7:14 pm |
vibora…
Mayo 20, 2007 a las 7:50 pm |
Qué divertidos… como me gusta miraros desde este lado del cristal.
Mayo 20, 2007 a las 9:19 pm |
Grampus, eres un cabron con pintas, eh! jajaja
Mayo 21, 2007 a las 10:21 am |
RUVIS
No me refiero a vosotras en concreto, sino a todos nosotros en general.
GRAMPUS
¿Cuál es tu lado del cristal? ¿Seguro?
Estoy muy platónico ¿no?
Mayo 24, 2007 a las 1:14 pm |
Yo seguramente soy el resultado de un experimento.
Mayo 27, 2007 a las 4:41 pm |
Tengo un problema con el feed de tu sitio… Bloglines no se entera de cuándo actualizas!!
Voy a ver si es que lo puse mal…
Noviembre 5, 2008 a las 9:23 pm |
sta perron bien echo
¿no se desepcionen?