Aquel domingo, el pequeño Esteban fue a misa por primera vez. Se sentó junto a su madre en un banco de la segunda fila de la iglesia y se dispuso a escuchar con atención la liturgia, que, así a primera vista, prometía ser muy apasionante. Pero no habían pasado ni diez minutos cuando soltó un larguísimo bostezo, vencido por el aburrimiento. No lograba entender cómo los fieles estaban tan pendientes de aquellas letanías. El cura las decía con el mismo hastío de alguien que recitase la lista de los reyes Godos.
Pero de pronto todo cambió. Llegó el momento de la consagración y Esteban vio cómo el sacerdote abría el sagrario escondido detrás del altar y sacaba de él una onza de pan blanco y una copa dorada y brillante como un Cáliz de Fuego. Los ojos del niño se iluminaron de curiosidad.
“Este es mi cuerpo”, dijo el párroco con voz grave. Y alzó la oblea mostrándola a los presentes con escénica reverencia.
“¿Qué está haciendo?”, preguntó el niño a su madre con un susurro de fascinación.
“Esta es la parte más importante de la misa”, respondió ella en voz baja. “El cura va a convertir el pan en el cuerpo de Cristo.”
El sacerdote seguía sosteniendo la oblea de pan blanco con gesto grave.
“Pues oye”, susurró el niño, “van a tener que mandar a otro cura, porque a este no le sale”.
Y volvió a bostezar.


Febrero 5, 2007 a las 9:43 pm |
Quizá sería mucho más efectivo que los líderes de las religiones fueran prestidigitadores… si hay personas capacitadas de devolvernos la fe en algo, son ellos. Echo de menos tus cuentos de miedo, espero que el siguiente venga dentro de poco… Un beso
Febrero 5, 2007 a las 9:44 pm |
Muy bueno.
Febrero 5, 2007 a las 10:36 pm |
Me encanta Esteban!! ;o)
Febrero 5, 2007 a las 11:17 pm |
Mi admirado Grampus, no tengo por más que volver a felicitarte por estos cuentos breves maravillosos que nos ofreces. (Siendo sincero me gustan más que los de terror, que también) Acabo de linkarme para que me encuentres con facilidad y aprovecho la ocasión para pedirte plis que leas el episodio inédito de CSI que acabao de postear.
Ah y de lo de 20 minutos paso una docena de huevos con sus respectivas yemas. Era puritita información a mis escasos lectores.
Tu sincero admirador que te enviadia y no se corta de decirlo (en serio):-D
Febrero 5, 2007 a las 11:19 pm |
enviadia es bonito palabro pero quise decir envidia
Febrero 6, 2007 a las 12:42 am |
que niño mas travieso y listo.
Febrero 6, 2007 a las 1:33 am |
Por eso me hice vegetariana.
Seguro.
Febrero 6, 2007 a las 1:37 am |
Siempre he pensado que lo beber todos en círculo pasándose la copa de vino el día de la 1ª comunión es un modo subliminal de inducción al botellón.
Febrero 6, 2007 a las 6:49 am |
Mi más sincera enhorabuena…sutil y…demoledor…
Saludos
Febrero 6, 2007 a las 8:36 am |
En mi familia, la parte más nueva (desde los primos, más o menos), somos todos agnósticos o, directamente ateos. Estábamos en el entierro de un pariente y un tío que tengo, sordo como una tapia, comentó a voz en grito que el curo no estaba muy católico (cojeaba y jadeaba a partes iguales), Mi prima le pegó un codazo y le hizo gestos para que se callara y mi tío, sabiendo del ateísmo de ella, exclamó:
- ¡Qué respetuosa estás tú hoy!
Lágrimas de risa en un entierro por este freak show.
Febrero 6, 2007 a las 10:13 am |
Por eso yo hice la Primer Comunión, pero para hacer la Segunda aún me están esperando…!!
Febrero 6, 2007 a las 5:40 pm |
¡Jajajajaja! ¡Genial!
Febrero 7, 2007 a las 4:35 pm |
El pequeño Esteban tiene un mirada crítica y una agudeza mental fuera de serie. Seguro que no llegará nada “importante” en este mundo, pero se lo va a pasar muy bien riéndose de los demás.