El mundo me empieza y se me acaba en un cuarto pintado de amarillo melocotón.
El resto sólo es un mapa.
La cáscara de este cuarto amarillo.
El mundo me empieza y se me acaba en un cuarto pintado de amarillo melocotón.
El resto sólo es un mapa.
La cáscara de este cuarto amarillo.
El último mohicano fue a la Cabaña y le dio unas hostias al Tío Tom.
(Apéndice apócrifo de Grampus al cuento anterior, “El abrigo empapado”)
“Vamos con el diagnóstico”, dijo el doctor. “Me temo que lo que le pasa a usted es que tiene doble personalidad.”
“Ya, si eso ya lo sé”, respondió él. “La pregunta es: ¿alguna de ellas soy yo o sigo intentándolo?”