Well, here is another clue for you all
the walrus was Paul
Glass Onion (Lennon)
Las personas a las que les amputan un brazo o una pierna siguen sintiendo que el brazo o la pierna les duele aunque ya no está allí. Es un dolor fantasma.
Pues bien, G sentía una ausencia fantasma.
No la conocía en persona, pero sí sabía que, hasta que no la conociera, ella estaría ausente, como una parte del cuerpo que no hubiera tenido nunca pero que debiera haber estado allí de todas formas. Cuando G se levantó aquella mañana, lo primero en lo que pensó fue en aquella sensación -que le resultaba muy agradable-, pero entonces se dio cuenta, de pronto y sin saber cómo, de que él era un personaje de ficción y que su vida no era su vida, sino un puñado de cuentos.
Por alguna razón, ese descubrimiento no le sorprendió, sino que pareció explicarlo todo. Así que se vistió con las ropas más reales que tenía en su armario y fue en busca del autor.
Se llamaba Jota, y lo encontró aporreando un ordenador en un despacho adornado con carteles de un par de películas malas y olvidables.
“Hola”, dijo G cruzando el umbral.
“Joder, qué susto me has dado”, me sorprendí, digo, se sorprendió Jota.
“¿No sabías que venía?”
“Sí, claro. Pero me pareció apropiado sorprenderme.” Jota se recostó en su silla y encendió un cigarrillo. En su despacho fumaba a escondidas, pero sabía que su personaje no le delataría. “¿A qué has venido?”
“Quiero que me expliques por qué siento que me falta una parte del cuerpo que nunca he tenido.”
“No puedo explicarlo. Ni yo mismo lo sé. ¿De verdad es eso lo que has venido a preguntar?”
“No. Hay algo más. Quiero saber el final de mi historia.”
“Ah, siempre igual. Siempre preocupados por el final.”
“¿Me lo vas a contar o no?”, le urgió G.
“En tu caso, es imposible.”
“¿Cómo que es imposible?”
“Es que no sé el final de la historia”.
“Mientes. Seguro que sabes el final.”
“No, no lo sé”, dijo Jota. “Porque tu historia es autobiográfica y está sucediendo ahora mismo.” Le dio la última calada al cigarrillo. “Tú eres yo, y te pasará lo mismo que me pase a mi.”
Se quedó estupefacto. Jota le miró con cierta lástima, como si supiera que acababa de darle una mala noticia, y añadió:
“Me temo que estamos juntos en esto. Acabe como acabe.”
El personaje tardó en reaccionar y ordenar sus pensamientos. Se sentó en otra de las sillas del despacho y miró los carteles de las películas. Después se volvió hacia Jota.
“Conviértelo en ficción”, dijo G. “Por favor, convierte esta historia en ficción y acábala como los dos queremos que acabe.”
“Lo siento pero no, G. Ese final no me lo quiero inventar. Me lo quiero merecer.”
“Entonces estamos jodidos.”

Escrito por Grampus 
Escrito por Grampus 