(Este cuento es para Ángela, por hacerme reir tanto con este gesto que hace después del disparo. Ahí va:)
Hoy fui al cine a ver “The Departed“, un thriller escrito por William Monahan y dirigido por el desoscarizado Scorsese, y cuando me senté en mi butaca vi que en la de al lado estaba el fantasma de José K., que desde que murió tiene mucho tiempo libre y va bastante al cine.
Aunque me molesta mucho que la gente comente la película en la sala, al fantasma de José K. se lo permito todo, y hubo un momento de la proyección en que se puso a hablar conmigo; eso sí, en susurros:
“Lo malo de las películas”, me dijo, “es que se lo dejan todo por contar. Cada vez que disparan a uno y se muere, me pregunto: ¿y qué le pasará al muerto ahora? Pero nada, los guionistas os empeñáis en seguir la historia de los personajes vivos y os dejáis lo más interesante.”
“Pues mira, tienes razón. Y con la de tíos que mueren en esta de Scorsese.”
“De verdad, Grampus, lo mejor viene después del disparo.”
La frase del fantasma de José K. me llevó a un repentino flash back. Veréis, y por una vez, contaré algo cierto: yo he muerto. Fallecí en una película que escribí y en la que hacía un brevísimo cameo de apenas unos segundos. En aquella secuencia me hice matar de un certero disparo de fusil que me abrió el pecho en un manantial de sangre. Pues bien, semanas después de muerto fui a visionar el plano en la sala de montaje. Y cuando me vi desplomarme sin vida ante mis propios ojos, sentí, de pronto, un súbito eclipse de biografía.
Y le dije al montador: espero que lo mejor venga después del disparo (porque hasta ahora la película va bastante floja).
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Escrito por Grampus 
Escrito por Grampus 